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El tiempo en Procida
Julio es el mes más caliente en Procida con una temperatura media de 24°C (75°F) y el mes más frío es Enero a 9°C (48°F). El mes en el que la temperatura del mar es mayor es Agosto cuando la temperatura del mar es de 27°C (47°F).
Las temperaturas medias anuales en Procida
El siguiente gráfico muestra las temperaturas medias máximas y mínimas para cada mes del año. También es visible la temperatura media de la superficie del mar.
- Ene
- Feb
- Mar
- Abr
- May
- Jun
- Jul
- Ago
- Sep
- Oct
- Nov
- Dic
- 30°C
- 27°C
- 24°C
- 21°C
- 18°C
- 15°C
- 12°C
- 9°C
- 6°C
- 3°C
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Lamento no haberlo sabido a tiempo, porque habría intentado intervenir.
Dicho esto, he hablado con el capitán, que responde lo siguiente:
Lamento que su percepción de los días pasados a bordo con nosotros se aparte algo de los hechos. Aprovecho la ocasión para dar explicaciones omitidas en su momento, por las cuales pido disculpas. Como ustedes mismos señalaron al principio, la gestión de pequeñas averías y situaciones incómodas debidas a un tiempo desfavorable quizá afectó mi comunicación. Intentaré responder punto por punto a sus amables observaciones, que, además, de haberse formulado en tiempo real, habrían podido recibir una respuesta inmediata o casi inmediata.
El embarque tuvo lugar a las 17:30 como es habitual y consta en el correo procedimental a la capitanía de puerto de Capo d'Orlando. La salida fue a las 18:00. No hubo retraso ni tiempos innecesariamente prolongados, y señalar «aunque no fuera necesario» me parece fuera de lugar, vista la serie de trámites previos al embarque que debemos cumplir.
Con toda franqueza, no veo indolencia en mi comportamiento. No creo que las tablas SUP, hinchadas unos días antes con una presión suficiente para los niños que las usaron pero insuficiente para adultos como ustedes, hayan causado una molestia digna de reproche. Del mismo modo, en cada escala no expongo todos los water toys, sino que espero a que se manifiesten preferencias y se formulen peticiones concretas, que atiendo puntualmente.
En cuanto a las discusiones, no las recuerdo; recuerdo en cambio momentos de diálogo, con peticiones evaluadas y, cuando fue posible, atendidas, según las circunstancias — como tramos breves a vela: obviamente, si el viento no es favorable, o es demasiado o demasiado poco, elijo la alternativa a motor. El aparejo de este barco es pesado y complejo, tanto al amarrar como en navegación. Por las razones expuestas, si el tramo es demasiado corto, francamente el esfuerzo no compensa; no pertenezco a la escuela de «vela a toda costa».
En cuanto al repostaje... qué decir: siempre se ha hecho a la vuelta, con la tripulación a bordo. Nosotros, por decisión de la empresa, lo hacemos durante el charter, para evitar largas esperas estresantes a la entrada del puerto la última noche y dedicar en cambio unas horas más al baño antes del regreso. Es cierto, no obstante, que podría haberles dejado bajar a tierra; admito no haberlo pensado, pero si les molestaba, podían haberlo pedido.
En cuanto al conocimiento del barco... bueno, creo conocer suficientemente mi embarcación. Admito que pueden surgir problemas que superan mis competencias, pero eso es normal.
Una avería es siempre un momento estresante y a veces requiere tiempo para identificarla, entender sus causas y, si es posible, encontrar una solución. El molinete de ancla que no funcionaba y que luego volvió a funcionar — no gracias a botones pulsados al azar, sino por pura casualidad, dada la intervención del electricista al día siguiente de su partida, que encontró contactos oxidados en lugares inaccesibles — fue precisamente uno de esos acontecimientos que les dio la impresión de que no sabía cómo echar el ancla. En realidad intentaba entender por qué no lograba realizar esa maniobra. Quisiera además recordar el tiempo de entonces, que exigía evaluar las condiciones de fondeo y el confort de la escala, ya que evitábamos rachas que se perseguían unas a otras.
Mi conocimiento de la zona es considerable. Sin embargo, en esos días hubo varias ocasiones en las que consulté con colegas, como es normal en tales situaciones. Eso no significa que tenga un conocimiento superficial de la zona en la que navegamos; todo se hizo para garantizarles la máxima seguridad y el mínimo malestar.
Hubo muchas situaciones en las que nos esforzamos para que disfrutaran del tiempo a bordo y en tierra, a veces incluso contra el sentido común. Ciertamente ocurrieron algunos inconvenientes, pero su seguridad a bordo siempre estuvo protegida, incluso con noches de guardia al ancla. Pido disculpas si esto afectó mi pulido, pero todo lo que mi colega y yo hicimos estuvo siempre orientado a que disfrutaran al máximo de los lugares y de las experiencias.
Por último, les recomiendo que, cuando traten con su próximo capitán, no exijan, sino que dialoguen. Hagan quizá dos preguntas más, y lo que parece una limitación se mostrará como una protección para ustedes y para sus vacaciones.
Gracias por darme la oportunidad de explicarles lo que para ustedes no era evidente.
Con la esperanza de volver a tenerlos como nuestros huéspedes,
Un cordial saludo
Monica